Ya que estamos en la temática de San Valentín, hablemos un poco de cómo es que nos “enamoramos” de las marcas.

Como consumidores, nos gusta creer que tomamos decisiones de compra objetivas basadas en factores como precio, calidad, funcionalidad, beneficios, etc.

La realidad es que no es tan así.

Muchos estudios de la psicología del consumidor demuestran que nuestras emociones e identidad son los factores clave a la hora de elegir entre distintas opciones. Como clientes nos gusta consumir marcas, no productos ni empresas.

Las marcas con mayor práctica saben como sacarle provecho a esto, creando experiencias consistentes en el tiempo y conectando con el consumidor en niveles emocionales. Conocer las creencias, costumbres y valores del cliente es esencial para la construcción de marcas que enamoren y perduren en el tiempo.

Marcas como Apple, Coca-Cola o Starbucks (sí, ejemplos quemadísimos) entendieron esto ya hace décadas y lograron correr la conversación de los atributos de sus productos hacia la cultura y la personalidad de su marca. Es así como las personas que suelen preocuparse por el medio ambiente van a tener afinidad con aquellas empresas que realicen prácticas responsables (y van a repudiar a aquellas que no lo hagan), los que se sientan identificados con los conceptos de familia tradicional, van a consumir marcas que apelen a esas costumbres, y así sigue la lista. Es así de simple.

Es claro entonces, que nos enamoramos de aquellas marcas que hablan de emociones, que se expresan como individuos y generan una cultura de pertenencia de la que queremos formar parte. Esto deja en un segundo plano a los clásicos factores como precio y calidad, haciendo que como consumidores seamos mucho más flexibles a la hora de evaluarlos.

Esto no significa que vayamos a enamorarnos de un día para el otro de una marca que comienza a intentar llegar a nuestros niveles emocionales. Se trata de mantener una consistencia entre lo que se comunica y lo que se vende. Si los clientes no pueden confiar en la marca, por más empatía que tengan, no se logrará una relación a largo plazo (¿un noviazgo podríamos decir?, ya que estamos en la temática).